martes, 6 de junio de 2017

Hacia una nueva "expulsión de los Mendigos"


Pasaron ya 40 inviernos desde la incursión en que la Policía de Tucumán realizó una cacería de mendigos y locos durante tres días, los encerraron en la comisaría 11 y los metieron en un camión que los llevó hasta Catamarca, donde los abandonaron. Fue una historia sin resonancia casi silenciosa, pero simbólica de lo que fue la brutalidad de la dictadura encarnadas en el General Bussi, gobernador de facto de Tucumán y Jefe del Operativo Independencia. El destierro de 25 vagabundos se produjo el 14 de julio de 1977 y fue un crimen sin castigo. Bussi admitió que la expulsión de gente pobre y locos fue “una aberración, aunque no un delito” .Todo no le alcanzó para exhibir las virtudes de su régimen ante el presidente de facto Jorge Rafael Videla, que visitaba entonces la provincia,para "adecentar" la ciudad para inaugurar la autopista norte de San Miguel de Tucumán.



Esta pesadilla no parece haber terminado y a cuatro décadas de estos hechos una nueva versión de la redada parece regresar con un proyecto denominado "proyecto de reorientación de los flujos migratorios internos de la Argentina" contemplará una fuerte campaña de concientización para trasladar al interior del país a aquellos inmigrantes que realizan sus trámites de radicación y para los que ya están viviendo en el Gran Buenos Aires o en la Ciudad de Buenos Aires, al igual que los argentinos del interior que están en esa misma zona. El miércoles pasado se realizó la primera reunión del proyecto de reorientación de flujos migratorios que coordinó la Dirección Nacional de Migraciones junto con los Ministerios de Desarrollo Social e Industria.
El plan nos retrotrae a la época donde la inmigración limítrofe empezó a ser concebida como amenaza y, bajo el argumento de la ilegalidad, a ser perseguida. Desde la década del ’60, en particular, el Estado argentino ha pretendido regular la inmigración proveniente de países limítrofes mediante medidas restrictivas y represivas, inspiradas en el régimen de control que se instituyó durante las primeras décadas del siglo 20 dirigido a los inmigrantes europeos considerados “indeseables” y luego actualizado en el marco de la doctrina de la seguridad nacional. La ley Videla, establecida durante la última dictadura militar en 1981, fue la expresión más acabada de una norma migratoria nacional que concibió a la inmigración como una amenaza externa. Y fue precisamente a través de la construcción como “ilegales”, esto es, como sujetos peligrosos, que estos inmigrantes de países limítrofes pasaron a ser representados como amenaza, heredando todo el cuerpo de disposiciones estatales creadas y destinadas al control de la inmigración.
En la misma sintonía recordamos como antecedente lo que podría plantearse que el primer intento de erradicación de villas,donde vivían y viven mayoría de inmigrantes, fue el Plan de Erradicación de Villas de Emergencia (PEVE). Este si bien fue creado durante la presidencia de Illia, en ese gobierno no se logra erradicar ninguna villa, en gran medida, gracias a la resistencia de los vecinos. El proyecto fue retomado y modificado por Onganía, cuando se sanciona la ley 17605 que da comienzo a la implementación del PEVE cuyo fin era “la eliminación total de las villas de emergencia…impedir la aparición de nuevas villas o el aumento demográfico de las actuales El plan se proponía el realojamiento de 56.000 familias.
Años más tarde, con la ordenanza 33.625/77, dictada por el entonces intendente de la dictadura Cacciatore, se dio comienzo al plan de erradicación de villas de emergencia que estaría a cargo de la CMV. Este plan fue aún más violento que el de Onganía y hasta su estructura respondía más a una estrategia militar que a una política de vivienda. Constaba de tres etapas: congelamiento, desaliento y erradicación.
Inmune a las críticas que le llegaron desde todas las partes del mundo "contra el odio y la xenofobia", el ex presidente francés, Nicolás Sarkozy, proponía seguir con su política de expulsión de gitanos rumanos. Y anunciaba que el Gobierno propugnará una reforma de la Ley de Inmigración  para que se "facilite el traslado a la frontera de extranjeros en situación irregular.
Muchos años después en Europa a mediados de 2015 UE planteaba que relocalizaría a más inmigrantes, pero detalles nunca estuvieron claros.Tras la oposición a un sistema de cuotas nacionales obligatorias, particularmente en estados de Europa del Este, los gobiernos seguirían discutiendo cómo repartir a los inmigrantes en el bloque aún sin saber cómo hacerlo. Esta acción por supuesto incluyó un lenguaje enérgico sobre la necesidad de un control más férreo de las fronteras externas del bloque.
Ya en las últimas décadas la incorporación de los inmigrantes a los procesos de producción permite contener los aumentos salariales y diferir el cierre de actividades o su relocalización a países con menores costos laborales. En el sector de los servicios, la inmigración, que ha crecido aceleradamente (representa entre el 65% y el 75% del PBI de los países más desarrollados), la demanda de inmigrantes para trabajar en los "servicios en situ" se ha multiplicado, particularmente en la construcción, la salud, la hotelería, el esparcimiento, el transporte, la recolección de residuos y el servicio doméstico. Creemos en una revisión urgente del programa para facilitar el sistema de ingreso en el que se tenga en cuenta el país donde tengan lazos familiares o mejores perspectivas de empleo para mejor así sus perspectivas de integración.
Parte importante del problema en la frontera es la ausencia de una política común del Mercosur, pero también de una política de inmigración integral, que dé respuestas coherentes y comprehensivas a un fenómeno global como es la movilidad de las personas. Por eso, además de las acciones que apuntamos destinadas a dar respuesta inmediata y a replantear el sistema , sería bueno ir más allá, y revisar también la política de inmigración en el Mercosur.
Con el endurecimiento de las condiciones de acceso al territorio argentino , el registro, el trazado de sus movimientos a través de la interconexión y la disminución de las garantías y de las vías de recurso para las personas amenazadas de expulsión, hay un proyecto deliberado de colocar una espada de Damocles encima de cada extranjero, una forma de hacer sentir que en Argentina solo estás tolerado.
El juicio histórico de estas políticas ha sido muy crítico, su examen pormenorizado sugiere que algunas de estas han tenido efecto negativo sobre los flujos migratorios, este es el caso de medidas como esta destinadas a la diversificación del sistema urbano y sobre todo a la ocupación de espacio escasamente poblados y el fortalecimiento de aéreas de alto potencial económico pero alejadas del poder político y las concentraciones urbana.
Por ellos el margen de maniobra es escaso para intervenir en los flujos migratorios así como es escaso el espacio político para hacer este tipo de programas, reconociendo que existen una serie de derechos que deben ser cautelados y que por ende limitan sin duda la aplicación de medidas ya usadas en el pasado.
Sabemos quiénes serian las víctimas de estas políticas y son el inmigrante, el pobre, el desocupado del interior, desesperado por la situación en la que vive en su país de origen, aquel que no tiene una profesión fija y trabaja de cualquier cosa. La política inmigratoria y el discurso oficial argentino indican que ese no es el inmigrante actualmente deseado. Por un lado constituye un sector laboral fácilmente sometido a la sobreexplotación, lo que contribuye a la baja de los salarios, y por el otro es víctima de la segregación social, la marginalidad, la xenofobia, y todo tipo de abusos por parte del Estado y de los empleadores. Ese tipo de inmigración es el que carga con cargas propias, ajenas, o inventadas, para encubrir deficiencias sociales en donde los responsables no son ellos.


La inmigración no es una amenaza, no se puede seleccionar a los inmigrantes bajo un criterio utilitarista. Los derechos adquiridos son permanentes y es nuestro deber trabajar para su defensa.

viernes, 17 de febrero de 2017

LA COMISIÓN BICAMERAL DE TRÁMITE LEGISLATIVO COMENZÓ A DEBATIR EL DNU SOBRE MIGRACIÓN

Nota Página 12

Con críticas de los especialistas
Miembros de organismos de derechos humanos, académicos y agrupaciones de migrantes señalaron que el DNU equipara a los migrantes con el delito y que no es la via para la reforma de la ley.
Organizaciones sociales, agrupaciones de migrantes y expertos en políticas migratorias solicitaron a los diputados y senadores que integran la Comisión bicameral de Trámite Legislativo que rechacen el decreto de necesidad y urgencia número 70/2017 con el que el Presidente Mauricio Macri modificó la ley de Migraciones. Criticaron que la reforma asocia a los migrantes con el delito y que fue impuesta sin previo debate parlamentario. Aunque el oficialismo sostuvo que había logrado un dictamen de mayoría, el presidente de la comisión determinó que la discusión se retomará la semana próxima debido a que al momento de firmar había muchos diputados y senadores ausentes. Durante la jornada, los legisladores kirchneristas adelantaron que rechazarán el decreto, mientras que los oficialistas lo defendieron sin concesiones.
  La comisión inauguró su jornada con el debate de dos decretos de necesidad y urgencia: el que modificó la ley nacional de Migraciones y el que reconfiguró el calendario de feriados y días no laborables. No obstante, el día solo alcanzó a darle la voz al director nacional de Migraciones, Horacio García, quien defendió los cambios vía decreto, y a referentes de organizaciones sociales, defensoras de derechos y de migrantes, investigadores y voces autorizadas en la materia que se anotaron para expresarse en desacuerdo con los cambios en el régimen migratorio.
Tras dos horas y media de exposiciones, el oficialismo informó que el DNU había sido avalado por un dictamen de mayoría, con las supuestas firmas de los diputados Nicolás Massot, Pablo Tonelli (Pro); Luis Petri y Martín Hernández (UCR); y los senadores Luis Naidenoff y Silvia Giacoppo (UCR). Sin embargo, al cierre, el presidente de la comisión, Mario Cleri, del FPV, llamó a un cuarto intermedio para continuar las exposiciones y cerrar la votación la semana próxima. Es que ni el oficialismo ni la oposición lograron reunir las nueve firmas necesarias.
García se limitó a calificar a Argentina como el país de Latinoamérica “con mayor grado de hospitalidad” y a justificar el DNU como la solución a un problema: “El sistema no funciona”, sostuvo en relación con la falta de concreción en las expulsiones, y avanzó: “Esto no significa ser xenófobos”. “Queremos ser abiertos con los que vienen a enaltecer al país y restrictivos los que cometieron delitos en su país y tratar expulsivos con quienes los cometen en el país”, concluyó.  
Diego Morales, del CELS, y Mariela Belski, de Amnistía Internacional, cuestionaron la exposición del funcionario y la modificación de la ley vía decreto. “Se está presentando que hay un problema serio de seguridad y la herramienta que se utilizó es un decreto de necesidad y urgencia. Pero no existen las razones de urgencia y necesidad. Presentan datos sacados de contexto”, señaló Morales. “Los migrantes no son el problema, pero eso no se ve en el decreto”, añadió. Belski también se quejó del DNU como “vía” elegida por el Gobierno para incluir modificaciones en la ley, lo que “lastima al sistema institucional y democrático”, mencionó. Para Ana Paula Penchaszadeh, investigadora del Instituto Gino Germani, “es mentira” que las modificaciones del DNU solo apuntan a agilizar las expulsiones de quienes cometan delitos. “Modifica y altera todo el sistema migratorio. No es una modificación parcial”, se quejó.  
La Comisión escuchó también a referentes de organizaciones de migrantes. Lourdes Rivadeneira, de la Red Nacional de Migrantes, se quejó de que Macri no los convocara para dialogar sobre los cambios. “A nosotros que supuestamente somos el problema, ni nos llamó y no nos quiso recibir después” de haber publicado el decreto, acusó. “Quisiéramos preguntarle si es cierto que con este DNU se va a erradicar la delincuencia, a los criminales y narcotráfico. Le decimos que hay connivencia entre la Justicia y las fuerzas policiales y le pedimos que no nos usen más como chivo expiatorio”, culminó. Otra vocera del sector fue Marta Guarreño López, de la Red de Líderes Migrantes, quien pidió a los legisladores “no confiar en las estadísticas de la prensa” que “son muy engañosas”. “Nosotros nacimos en otro país, pero eso no nos convierte en delincuentes”, añadió.

domingo, 5 de febrero de 2017

El rescate de la tradición ya centenaria

El rescate de la tradición ya centenaria, el respeto y defensa de la diversidad multicultural y la promoción de los derechos.



En la Argentina, las migraciones internacionales han formado una parte constitutiva de los proyectos políticos del estado, aun cuando fueron utilizados por estos, en contra de los mismos inmigrantes.
En nuestra historia como país, bajo la Ley de Residencia de 1902, la legislación estigmatizó y señalo a la inmigración bajo la idea de distinguir entre el “buen extranjero” y el “extranjero indeseable”.
En este sentido con la propuesta de materia de políticas migratorias de Argentina, en una suerte de aval al el pedido de sectores de la derecha mas reaccionaria y los medios de comunicación, respecto del rechazo a los extranjeros con antecedentes penales y o delitos vinculados al narcotráfico .
Estamos entonces en el umbral de consolidarse con este DNU y aprobarse esta modificación, en camino a certificar medidas que podrían ser motivo de extradición las protestas por mejoras laborales y demandas sociales como la vivienda. Todos podemos ver como se estigmatiza y vincula al inmigrante con la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo. Esto no sería ni menos o más que reeditar así la Ley de Residencia que a principios del siglo XX expulsaba a los inmigrantes anarquistas y socialistas que organizaban huelgas los dividiria entre inmigrantes deseables e indeseables.
Todas estas medidas son al compás de las últimas medidas del gobierno estadounidense, las mas xenófobas y reaccionarias que se tiene memoria muchos países de la región americana han endurecido sus medidas migratorias como si se tratara de un acto reflejo.
Dentro de las propuestas que circulan en nuestro país, se intentan sacar del archivo del olvido medidas y recetas oscuras y tristes como la denominada ley de fronteras de la dictadura de argentina, la instrumentación de fueros especiales para inmigrantes que faciliten su deportación, el funcionamiento de una policía migratoria, la militarización de los pasos fronterizos, creación de espacios de detención, la profundizacion de las modificación al código penal que ya fue realizada, todo muy bien complementado por discursos oficiales donde el eje de la mirada de sospecha recae sobre en inmigrante, criminalizándolo.
Esto representa un pasaje a las épocas mas oscura de las dictaduras latinoamericanas de Videla en la Argentina y sus pares de Bolvia, Perú, , Chile, Brasil, donde el inmigrante fue objeto de las persecuciones más lacerantes y oprobiosas.
Desde Argentina, la misma dirección de migraciones en aquella época, los migrantes eran objeto bajo sospecha, persecución y en muchos casos deportados por la simple condición. Como si la política migratoria en cuestión tuviese como objetivo primordial estar sobre la vida misma de esas corrientes migratoria en su mayoría proveniente de los países limítrofes. Esta fluyeron con contingentes de paraguayos, bolivianos, peruanos, fue secundada por otra importante de colombianos, brasileños y dominicanos.
Recordemos que a fines del siglo XIX, la necesidad de trabajadores para la expansión económica de la Argentina fundamentó una política abierta hacia la migración extranjera. Pero hacia principios del siglo XX, los obreros extranjeros, que comenzaban a organizarse, ya no aparecían como “honestos hombres de trabajo” sino como sospechosos de atentar contra la seguridad nacional y portadores de ideologías foráneas. La sanción de la Ley de Residencia en 1902 permitió la expulsión de estos extranjeros “indeseables”.
A partir de aquí, la instrumentación de la denominada política de ilegalización de la inmigración, con la quita de derechos, signó las sucesivas legislaciones en esta materia, inclusive durante el peronismo. El mismo Ongania prohibió el trabajo de inmigrantes ilegales y temporarios, mientras que Illia habilitó la expulsión de extranjeros, inclusive los legales, en caso de que afectaran la seguridad nacional o el orden público. La dictadura militar quitó todo derecho civil y social a los inmigrantes ilegales. Con la vuelta de la democracia, se restringió la inmigración y la mayoría de los inmigrantes cayó en la ilegalidad.
Ochenta años después en 1981, en plena dictadura encabezada por Videla, se estableció la Ley General de Migración y Fomento de la Inmigración, que apuntó a garantizar la llegada de aquellas personas “cuyas características culturales permitan su adecuada integración”; además, se prohibió a todo extranjero ilegal desarrollar tareas remuneradas y se les impidió a quienes no tenían documentos acceder a los servicios de salud y educación.
Más tarde en pleno proceso democrático ,en 1984, el gobierno radical estableció una amnistía general que habilitó la radicación definitiva a todos las personas que no tenían documentación. Sin embargo, al poco tiempo, con el argumento de la gravedad de la crisis socio económica, la Dirección Nacional de Migraciones repuso una política restrictiva.
Llegamos a una instancia donde el gobierno de argentina, tergiversa de tal modo la realidad a través de su estrecho vinculo con los medios de comunicación , donde reflejan y equiparan a los inmigrantes como terroristas, delincuentes y narcotraficantes.
Ya durante el año pasado ya se realizo la reforma del Código Procesal Penal en materia de políticas migratorias, con la consiguiente devaluación de los derechos.
El subterfugio llega al extremo de exponer estadísticas oficiales manipuladas. Las restricciones históricas a la inmigración no detuvieron el ingreso de trabajadores al país, en especial de países limítrofes, que a causa de las graves crisis económico sociales de las últimas décadas en esos países que no tuvieron politicas adecuadas de contención social. Pero al estar ilegalizados, estos obreros se vieron obligados a tomar trabajos en condiciones igual de ilegales y esto lo vemos reflejados en la industria, los talleres textiles, el servicio doméstico, la construcción etc.
Así de esta forma estamos en la paradoja que de aprobarse la reforma de la ley migratoria , podemos ir en camini a la quita de mas derechos y estar expuestos a ser expulsados del país por realizar una simple medida de fuerza, bajo la figura de daños o de interrupción de servicios. Con la crisis económica se busca disciplinarlos, y expulsarlos si no aceptan peores condiciones de trabajo y de vida.
El rescate de la tradición ya centenaria, el respeto y defensa de la diversidad multicultural, la promoción de los derechos de nuestros inmigrantes y la búsqueda permanente de espacios de inclusión son parte de nuestro trabajo como sociedad.

lunes, 16 de enero de 2017

Karlen pidió la renuncia del Director de Migraciones, Roberto Garcia

El parlamentario del Mercosur Alejandro Karlen pidió la renuncia del Director de Migraciones de Argentina por xenófobo.
A raíz de su postura en aplicar mayores controles en el ingreso de inmigrantes provenientes de países limítrofes y profundizar acuerdos bilaterales que amplíen las restricciones.
Karlen dijo expreso "No puede ejercer el cargo de máxima responsabilidad política migratoria en un país como la Argentina, una persona que en forma sistemática y reiterada hace uso de la xenofobia y pretende armar barreras discriminatorias."
"Si tenemos una perspectiva histórica no olvidemos que “Gobernar es poblar”, como sostenía Juan Bautista Alberdi y que por entonces por la Ley de Inmigración y Colonización del año 1876 del Presidente Avellaneda fue su gran impulso para la Argentina moderna. Que una disposición dictada por el Triunvirato en 1812, que ofrecia “su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio", hizo recordar Karlen.
“En un contexto internacional de grandes migraciones forzadas por las guerras y la miseria, nosotros desde este lugar del mundo, trabajamos para promover acuerdos de libre circulación como el que presentamos y promovemos el año pasado para el Mercosur."
“Si tenemos una mirada obligada con otros lugares del mundo el Acuerdo de Schengen es uno de los hitos de la integración europea. Permite la supresión de controles fronterizos y la libre circulación de personas y mercancías. Por eso este es una referencia para los que estamos en el ámbito sudamericano trabajando. La libre circulación de personas, bienes y servicios es uno de los logros más preciados de la integración sudamericana, y los costos de su pérdida serían enormes. Nuestro objetivo es levantar todas los controles en las fronteras interiores lo más rápido posible. Para este fin, necesitamos un enfoque sudamericano y de cada uno de los países del Mercosur coordinado de los controles fronterizos temporales en el marco de las normas del bloque en lugar del actual mosaico de decisiones unilaterales, tal cual esta propiciando el Director de Migraciones de Argentina.” advirtió
“En muchas partes del mundo, el racismo, los prejuicios, y la xenofobia crean una tensión extrema y se usan como poderosas armas para generar miedo u odio en tiempos de guerra. Los prejuicios y la xenofobia pueden llevar, incluso, al genocidio, los crímenes contra la humanidad, la limpieza étnica y los crímenes de guerra. Por eso en las antípodas de este discurso el Mercosur tiene como objetivo levantar controles, recuperar la confianza, y remediar las deficiencias graves en nuestra fronteras exteriores, pero de ninguna manera para promover barreras discriminatorias. ”, indicó.
La inmensa mayoría de los argentinos nos oponemos a sacar un rédito político pequeño a partir de la regulación de un fenómeno globalizado, como es la inmigración. La sociedad toda y la institucionalidad debe disponerse para recibir a los inmigrantes, por cierto sobre la base de regulaciones, por eso existe la ley de migraciones, pero no de la discriminación”, dijo Karlen.
En sintonía en estas ultimas semanas en el ámbito político, la UNASUR, esta propiciando una iniciativa que incluiría un pasaporte sudamericano y la abolición de cualquier barrera para el libre tránsito de personas de manera similar a como funciona en el (Mercosur), que permite circular con el documento de identidad de cada país y facilita un permiso de trabajo por dos años.
Esta ciudadanía sudamericana configurando con la decisión de los Presidentes de la región reunidos en Cuzco, Perú, el 8 de diciembre de 2004, y tiene en las Declaraciones de Cuzco y Ayacucho sus documentos fundacionales es la “Declaración de Cochabamba colocando la Piedra Fundamental para una Unión Sudamericana”, adoptado el 9 de Diciembre de 2006.
“Nosotros buscamos que todos los ciudadanos de la región sientan que América del Sur es un solo país y que "cualquier suramericano pueda trabajar en cualquier lugar de América del Sur, indicó".
Estas declaraciones discriminatorias se dan en el marco de una semana en donde la inmigración fue foco de debate. Una vez mas, levantamos la voz del Papa Francisco cuando sostiene que “no se puede de ningún modo reducir la actual crisis dramática a un simple recuento numérico”. Los inmigrantes “son personas con nombres, historias y familias”, y “no podrá haber nunca verdadera paz mientras quede un solo ser humano al que se le vulnere la propia identidad personal y se le reduzca a una mera cifra estadística o a objeto de interés económico, dijo Karlen al recordar las palabras del Santo Padre.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Las jaulas de las locas

las12
VIERNES, 4 DE DICIEMBRE DE 2015
INTERNACIONALES

Las jaulas de las locas

Desde el triángulo negro de Guatemala, Honduras y El Salvador, unas 60.000 mujeres cruzan la frontera de los Estados Unidos huyendo de la violencia patriarcal diseminada tanto en las calles como puertas adentro de los hogares, pero entonces no las espera el alivio sino el negocio de las cárceles privadas, donde son encerradas con sus hijos e hijas, enmascaradas bajo el nombre de residencias para familias migrantes. La abogada Barbara Hines, experta en migración que asiste a estas mujeres, cuenta de qué manera funciona el negocio de la reclusión en centros donde son castigadas y abusadas, y cómo opera un racismo solapado, como política disuasiva antimigratoria del gobierno de Barack Obama.
 Por Roxana Sandá
Sonia Hernández huyó de El Salvador con sus tres hijos pequeños desde que la muerte comenzó a pisarles los talones. Era el aviso póstumo de una violencia en escala que su ex pareja les dedicó durante años. La decisión de migrar hacia los Estados Unidos fue impuesta por la urgencia del miedo: de haber imaginado que el viaje significaba atravesar México hipotecando una vida que se suponía nueva en el Centro de Detención para familias migrantes de Karnes City, en Texas, habría preferido otro final. Sonia permaneció detenida durante 315 días, tras pedir asilo, hasta junio de este año en lo que recuerda como “la prisión”, donde la pérdida de contacto con el exterior de las mujeres con sus hijos e hijas inicia un camino de invisibilidad: primero se las traga el desierto, después, si logran sobrevivir y llegan a destino, se las traga la violencia del sistema norteamericano. Karnes City es una antigua cárcel reconvertida en “centro residencial para familias”, habilitada para unas 500 mujeres y menores de edad. “Pero nada se comprende demasiado hasta que no se vive el infierno”, advierte una de sus abogadas, Barbara Hines, experta en migración y parte activa del Comité Raíces, que brinda servicios legales en Karnes a madres detenidas con sus niñxs y a niñxs no acompañadxs. Hasta 2014 dirigió el Consultorio de Inmigración de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, pero su trabajo como integrante de la Junta del Proyecto Nacional de Inmigración del Gremio Nacional de Abogados desde 1996, se refleja en el compromiso con miles de mujeres y niñxs que huyen de la violencia en Centroamérica. “Son víctimas de una política de inmigración defectuosa, pero creo que el racismo que pesa sobre esta población se trata en realidad de una reacción del miedo frente al cambio demográfico que estamos experimentando en los Estados Unidos.”
Entre abril y mayo últimos, unas 70 madres lideradas por la hondureña Kenia Galeano realizaron dos huelgas de hambre para lograr su libertad bajo fianza mientras se procesan sus solicitudes de asilo, y también para mejorar las condiciones de detención en el Centro Residencial de Karnes City, avalado por Barack Obama, donde además de las medidas represivas que se ejercen sobre las mujeres pesan denuncias por abuso sexual, tratamiento carcelario, castigo físico y políticas de aislamiento contra las migrantes y sus hijxs. El año pasado, el programa Democracy Now! presentó un informe sobre las denuncias de mujeres detenidas en Karnes que acusaron a los guardias de extorsionarlas y atacarlas sexualmente. En la demanda judicial declararon que les prometían ayudarlas en sus procesos migratorios a cambio de favores sexuales.

¿Son prácticas sistemáticas?

–Por lo menos no son incidentes aislados e inquieta su familiaridad. Representamos a muchas mujeres puestas en vigilancia o en aislamiento, son separadas de sus hijas e hijos, y se nos niega el acceso para verlas. Todo sucede en un entorno de coacción. Entonces estamos frente a una cárcel, no a un centro residencial de familias migrantes. En 2007, junto con otros abogados de la Unión Americana por los Derechos Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) litigamos para lograr el cierre de la cárcel de familias de Don Hutto, en Texas, hasta que en 2009 Obama decidió la clausura definitiva de estos lugares, pero frente al aumento de la oleada migrante volvió a abrirlos con el objetivo de disuadir a otros colectivos que tuvieran intenciones de migrar. En la actualidad funcionan tres centros de detención de familias, donde permanecen mientras dure su proceso de asilo.

¿Cuántas mujeres y niñxs cruzan la frontera cada año?

–El año pasado llegaron unas 60.000 mujeres con sus hijxs y más de 60.000 niñxs no acompañadxs de lo que llamamos “el triángulo norte”, Guatemala, El Salvador y Honduras, países donde existe un nivel altísimo de violencia, falta de protección estatal y una presencia casi absoluta de las maras, que gobiernan como un estado paralelo. Es decir que mujeres y jóvenes ya huyen de violencias de origen. Por caso, Guatemala y Honduras presentan los mayores registros de asesinatos de todo el mundo, con fuerte injerencia de la violencia doméstica y los reclutamientos forzados hacia dentro de las maras.

¿Cuáles son los relatos de las mujeres sobre esas violencias de origen?

–Describen que la violencia de género no sólo se limita a los lazos de pareja o a sus relaciones interpersonales, como suponemos de la violencia doméstica tradicional, sino y muy especialmente la relacionan con el accionar de las maras, que secuestran o toman a mujeres jóvenes para lo que llamamos “sexual slavery”, es decir la esclavitud con fines de trata para explotación sexual, bajo amenaza de matarlas si se niegan o de hacerles algún daño a sus familias si no se incorporan como las mujeres de los mareros. Los niños también padecen esta situación, porque cuando llegan a determinada edad, cada vez más temprana, son reclutados para ingresar a las maras, con consecuencias muy graves para ellos y sus familias si se resisten.

Es una política regional de exclusión que se traduce en un derrame de miserias sociales.

–Hasta el año pasado no formaba parte del debate sobre la exclusión reconocer que las maras existen, que están en esos países y que son la consecuencia de la política norteamericana de los ochenta y de las restricciones de la Ley de migraciones de 1996. El gobierno norteamericano apoyó a los militares durante la guerra civil en El Salvador, y parte de la población huyó a los Estados Unidos para buscar refugio. En 1996 se restringe la ley y se prevé la deportación de residentes permanentes por delitos menores; muchos deportados son jóvenes salvadoreños. Se les expulsó sin ningún recurso humanitario, sin importar cuánto tiempo habían vivido en ese país ni cuáles eran sus vínculos familiares. ¿Y qué hacen?, replican en El Salvador lo que habían vivido en barrios pobres de Los Angeles o Washington, y aquí tenemos el inicio real de las maras en Centroamérica. Cuando Obama comenzó a instalar el discurso de la amenaza a la seguridad nacional, nadie se atrevió a hablar del rol fundamental que los Estados Unidos jugó en la crisis de esos países.

Las invisibles

Desde 1975, cuando obtuvo su título en leyes, Hines se dedicó a la atención y asistencia de personas migrantes quebradas por las arbitrariedades que todavía hoy deparan las fronteras con los Estados Unidos. Presentó informes que sirvieron como precedentes en la legislación nacional, denunció las condiciones inhumanas y las libertades clausuradas de miles de mujeres y menores de edad hasta volverse invisibles. Una suma de horrores aumentada por el negocio lucrativo de las compañías de cárceles privadas que funcionan en el país, con récords alarmantes de maltrato a las personas bajo su custodia, sobre todo hacia madres jóvenes. “Es una situación de emergencia y una vergüenza nacional tener a madres con sus hijxs y a niñxs no acompañadxs en centros de detención, cuando escapan para preservar sus vidas”, lamenta.

Barack Obama fue muy criticado por la firma de contratos con empresas que garanticen una cifra mínima diaria de detenidxs en los centros.

–Eligió la respuesta más extremista de lo que podía resolverse con esas familias migrantes. Hay opciones mucho más humanas que encarcelar a madres con sus niñxs en cárceles privadas con fines de lucro, que ganan millones de dólares en las detenciones. Hablamos de mujeres víctimas de traumas graves en sus países y en los viajes de traslado a la frontera, que implican riesgos enormes a todo el grupo familiar, para llegar a centros donde las condiciones de supervivencia son infrahumanas, sin siquiera el derecho a una asistencia jurídica sustentada por el gobierno.

¿Que objetivos buscan alcanzar estas empresas?

–Garantizar camas. La Dirección de Migraciones exige el requisito de disponer de 34.000 camas todos los días en el territorio de los Estados Unidos. Figura en el presupuesto como un item que se denomina cuota de camas, y fue el éxito de las empresas carcelarias. A esto debemos agregarles las fianzas inaccesibles de entre 3.000 y 13.000 dólares que deben pagar las mujeres, pobres en su mayoría, para obtener la libertad y reunirse con sus familias instaladas en el país. Reciben ayuda de Ong´s como Raíces, que organizan fondos de donaciones para solicitantes de asilo, porque bajo el sistema de derechos humanos no deberían ser detenidas.

¿Qué sucede cuando son padres migrantes quienes cruzan la frontera con sus hijxs?

–Es otro ejemplo de la falta de coherencia de la política de Obama: los padres con sus hijos no son detenidos, porque no hay cárceles para ellos. Parece que son las mujeres quienes representan un peligro nacional, y Obama adoptó una política de disuasión. Al no poder probar que una madre de 20 años representa un peligro, basó su política en la idea de que “si detenemos a todas estas personas, estamos mandando un mensaje a otras miles que viven en Centroamérica para que no vengan”. Por suerte, el fallo reciente de un tribunal norteamericano declaró esa política inconstitucional.

Pero los centros de detención siguen funcionando a la vista de las poblaciones.

–No es tan así, porque en Texas funcionan en zonas rurales alejadas, a dos horas de San Antonio, una de las ciudades más importantes, y las mujeres dependen absolutamente de la intervención de las Ong´s. Hasta el año pasado organicé una red de voluntarios en la que además de desarrollar un proyecto de asistencia jurídica y social, litigamos e hicimos un trabajo de políticas públicas a escala nacional que ponía foco en las condiciones de detención. Al comienzo de esta campaña en 2007, con el centro de Don Hutto, algunas personas creían que sólo se trataba de mejorar condiciones, porque lxs niñxs llevaban uniformes carcelarios, ocupaban celdas, no les permitían moverse en libertad ni asistir a escuelas. Llevaré para toda mi vida la imagen de una bebita iraní de tres meses vestida con uniforme. Ocho años después el cambio es notable, aunque los centros estén manejados por la misma empresa carcelaria, Geo Group. Se avanzó un poco en cuanto a la posibilidad de usar ropa propia y tener un margen mayor de movimiento en lugares de detención. Por primera vez, todas las Ong´s dedicadas a esta problemática, más de 50 demócratas y las iglesias alzamos una sola voz diciendo que no existe ninguna razón humana para detener a un niño.

¿Lograron frenarse los castigos?

–Sigue habiendo, pese a que el gobierno lo niegue y argumente que son centros de residencia de familias. Yo les digo que manden a sus hijos e hijas a vivir allá, a ver si continúan sosteniendo ese discurso. En Karnes City las mujeres son contadas seis veces al día, como en una prisión. Antes debían permanecer en sus celdas para el conteo, ahora salen de las habitaciones y hacen una fila otras seis veces al día para demostrar que no se escaparon. La comida es pésima, sufren amenazas permanentes de que las van a denunciar al juez o a separar de sus hijxs si no se portan bien, y el número de las que sufrieron abuso sexual es cada vez mayor. Aquellas que fueron deportadas y entran al país por segunda vez, llegan a permanecer hasta un año en centros porque su liberación se complica con la Ley de migraciones. Las que realizaron las dos huelgas de hambre entre abril y mayo fueron trasladadas con sus hijxs a salas de la sección médica en represalia, y separadas del resto de la población refugiada. La respuesta del juez federal de San Antonio a las colegas que entablaron una demanda por el hecho, fue que las mujeres en tanto migrantes sin documentos no tenían ningún derecho a la libre expresión, aun bajo la primera enmienda de los Estados Unidos. Y esto porque firmaron una carta pidiendo por su libertad y revelando las condiciones terribles en que vivían.

Se ignoró políticamente el derecho humano a la migración.

–Ese es otro tema, porque Estados Unidos firmó muy pocos tratados internacionales y además, según nuestra jurisprudencia los tratados o convenciones internacionales son herramientas para interpretar las leyes, no obligaciones.

¿Qué manifiestan lxs niñxs y adolescentes que permanecen en estos centros?

–Lxs no acompañadxs no son alojadxs en cárceles sino en hogares manejados por agencias del bienestar del niño, y lo que en verdad sufren es el riesgo del viaje porque ahí hay secuestros, amenazas y muertes. Por lo general logran reunirse con sus familias residentes, pero de todos modos deben seguir con el proceso de migración. Y no hay suficientes abogadxs para representar a todas las niñas y niños no acompañados. Los que llegan con sus madres y pueden hablar dicen que saben que están en una cárcel. Para presentar los casos ante los jueces y pedir la rebaja de fianza, a veces pedimos a lxs niñxs que dibujen algo y dibujan una cárcel, entienden dónde están, aunque a veces creo que para lxs adolescentes es más difícil porque saben lo que está pasando. Sobre ellxs se vuelca mucha más violencia y sufren amenazas por su condición de casi adultxs.

El miedo probado

En los últimos tiempos, a partir de la demostración ante la Justicia “del miedo creíble” de las personas refugiadas a las persecuciones o a volver a sufrir violencias en los países de origen, se consiguió su liberación mientras dure el proceso de asilo. “Bajo la Convención de Refugiados, quien migra debe demostrar que puede ser perseguida por raza, religión, nacionalidad, determinado grupo social, opinión política o por violencia doméstica, un aspecto que el año pasado la corte administrativa de Migraciones reconoció como razón suficiente para que la mujer gane un caso. Es un paso relevante porque muchas de las mujeres alojadas en los centros de detención solicitan el asilo en base a esa causal. Sin embargo, una vez liberadas les colocan grilletes que fabrican las mismas empresas privadas encargadas de los centros”, describe la abogada. “Son tobilleras de un material negro, grandes y pesadas, que se les colocan a las mujeres como si fueran asesinas, para monitorear su ubicación. Ellas tienen que cargar esos aparatos cada seis horas, enchufándolos a la pared con un cable muy corto, para que no empiece a sonar una alarma interminable”. La primera mujer que vio con ese artefacto adosado a una de sus piernas en una terminal de autobuses era una salvadoreña que se echó a llorar “porque me contó que ´las únicas personas que tienen que usar grilletes en mi país son los criminales´. Es otra muestra de esta política estigmatizante y discriminatoria hacia las mujeres, pero también de un negocio impune en tanto el gobierno otorgó el contrato a la misma empresa carcelaria, Geo Group, que compró y adjudica los grilletes para esta especie de libertad condicional. O sea que no sólo gana millones de dólares para sus accionistas con el sufrimiento de las mujeres en las cárceles sino que sigue enriqueciéndose a través de un control externo y a la distancia”.

¿Cómo se manifestó el colectivo de abogadas que integra sobre el programa de grilletes?

-En principio, sostenemos que la detención debe ser la última respuesta y estamos en contra del programa de grilletes por lo aberrante de su implementación en tiempos de esperas procesales, que pueden durar meses. Propusimos un sistema de administración menos intrusivo en las vidas y los cuerpos de esas mujeres coordinado por Ong´s, para proporcionar asistencia legal y ayudarlas a encontrar un lugar donde vivir, y sobre todo para facilitarles su presentación en tiempo y forma en los tribunales, ya que una de las estrategias de Migraciones es imponer la necesidad del sistema de detención con grilletes “porque las mujeres no se presentan”.

¿Por qué persiste un desprecio institucional a las acciones de asistencia jurídica gratuita, colectiva y organizada?

- Se planteó que el gobierno, en vez de invertir millones de dólares en esas estructuras represivas, podía destinar el dinero a un sistema de asistencia gratuita, otorgándoles los contratos a organizaciones con experiencia en la temática, que puedan ganarse la confianza de las migrantes y que garanticen su presentación. Pero priorizaron un negocio que ya estaba encaminado con Geo Group, la misma empresa proveedora que tiene a cargo la mayoría de las cárceles de migración en los Estados Unidos y que además de manejar el régimen de grilletes coordina el sistema de administración de casos. Es una vergüenza, pero estas empresas despliegan un gran poder político y son las que donan millones de dólares a los candidatos en el Congreso.

Y se convierten en canales útiles de desintegración regional; van traccionando la voluntad del electorado norteamericano.

-En los Estados Unidos rige lo que llamaría la ansiedad de raza, esto es el rechazo del migrante y la falta de una reforma migratoria. Las leyes aprobadas por determinados estados como Arizona y Alabama, después fueron declaradas inconstitucionales, no tanto como una reacción contra migrantes sino contra el cambio demográfico en los Estados Unidos. No quieren más latinxs y por eso creo que la retórica anti-migrante es un subtexto, un código contra el cambio demográfico.

El fantasma de este siglo.

-Sí, y por eso Donald Trump ha tenido tanto éxito y manifestaciones contudentes. Pero también es un problema migratorio global que afecta principalmente a las mujeres.

No asoman horizontes que alienten a interpretar el derecho a la migración como un derecho humano.

-No, aunque en este aspecto la Argentina está muy avanzada con su normativa. Es el primer país que incorporó la idea de migración como un derecho humano. Trabajé en el Cels durante 1996, cuando se comenzaron a profundizar estudios y debates alrededor de la migración, y hasta hoy me siento muy involucrada con este proceso enriquecedor. Colaboré en la producción de jurisprudencia para derogar la llamada ley Videla de migraciones, y sustituirla con la nueva legislación. Vengo todos los años y estuve involucrada en la formación de la primera clínica jurídica para atención a migrantes de la UBA, Caref y Cels. Hace unos días participé del encuentro “Derechos humanos, migración y asilo. Jornadas de reflexión en tiempos difíciles”, co-organizado por el Ministerio Público de la Defensa, Acnur, Cels, Universidad de San Martín, Universidad de Lanús y la Oficina para la Argentina de la OIT.

¿Considera que es una herramienta jurídica que podría ser modelo de aplicación en otros países?

-Es una normativa amable y progresista. Algunos países de Latinoamérica ya adoptaron partes de la ley migratoria argentina, además de resultar un aporte valioso en cuanto a derechos sociales y laborales. Como contraparte, ser migrante en los Estados Unidos significa indocumentación y el goce escaso de derechos y privilegios. Allá, una persona es expulsada sin considerar sus vínculos familiares, y no se contempla el interés superior del niño. La legislación vigente tampoco protege al trabajador migrante, y eso genera explotación laboral.

La foto del niño sirio Aylan Kurdi, ahogado en una playa de Turquía en septiembre, desnuda una crisis migratoria mundial con Europa y Estados Unidos como actores centrales.

-Creo que hay muchos puntos semejantes entre esa imagen y lo que sucede con las refugiadas de Texas. Lo más triste es la reacción contra los migrantes sirios tanto en Europa como en los Estados Unidos, donde 31 estados, 30 gobernadores republicanos y un demócrata, han pronunciado que ningún refugiado sirio viva en sus regiones. No hemos aprendido nada de la historia. Y en esas semejanzas pienso que Obama y sus asesores, al ver a miles de niñxs y mujeres en las fronteras, tuvieron la reacción inmediata de depositarlxs en las cárceles, donde ya no se ven.

No pertenecen a sus países ni a aquél que lxs recibe. Y lo que no se ve, no existe.

-Es lo que se pretende, que miles de mujeres estén en centros de detención antes que compartir con ellas las calles y las filas en las terminales de autobuses de Texas. Hace años, una víctima que representé había escapado de Honduras con uno de sus hijos, de 17 años, aterrorizada. Era una religiosa evangélica que predicaba por las calles. Un día llegaron a su casa varios miembros de las maras a anunciarle que ya era tiempo de que el chico ingresara a la organización. Ella desobedeció y lo mandó a Estados Unidos. Cuando los mareros no pudieron hallar al adolescente comenzaron a amenazarla, fueron a su casa, la golpearon y abusaron frente a sus otros dos hijos de 6 y 3 años, con una pistola que le metieron en la boca diciéndole que iban a matarla por lo que hizo. Huyó al otro día, con lo puesto y sin dinero para pagarles a intermediarios o a los “coyotes” de tráfico humano, que se encargan de atravesar el desierto. Caminó por todo México y cuando llegó al río para cruzar a sus hijos, que no sabían nadar, dejó a un niño a un lado de la orilla, volvió a buscar al otro y quedó detenida por la guardia fronteriza, separada de esos niños. Pero ésta es apenas una historia de las tantas que se niegan, para que no existan.
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Francisco en Kenia

Desde uno de los barrios más pobres de Kenya, el papa Francisco denunció "la atroz injusticia de la marginación urbana"

"Los pobres tienen un lugar especial en mi vida y en mis decisiones", aseguró el líder de la Iglesia católica
VIERNES 27 DE NOVIEMBRE DE 2015 • 19:32
Foto:Reuters
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Durante su gira por África , el papa Francisco visitó Kangemi, uno de los barrios más pobres de Kenya, desde donde denunció "la atroz injusticia de la marginación urbana".
El pontífice habló en la iglesia de San José Obrero, llevada por jesuitas, en el paupérrimo barrio de Kangemi, en Nairobi, donde malviven más de 100.000 personas. Los fieles lo recibieron con efusividad, en medio de gritos de alegría, cantos y bailes.
"¿Cómo no denunciar las injusticias que sufren? La atroz injusticia de la marginación urbana. Son las heridas provocadas por minorías que concentran el poder, la riqueza y derrochan con egoísmo mientras crecientes mayorías deben refugiarse en periferias abandonadas, contaminadas, descartadas", dijo Francisco.

El Papa fustigó "la falta de acceso a las infraestructuras y servicios básicos", la "injusta distribución del suelo que lleva en muchos casos a familias enteras a pagar alquileres abusivos" por viviendas en pésimas condiciones, y el "acaparamiento de tierras por parte de 'desarrolladores privados' sin rostro, que hasta pretenden apropiarse del patio de las escuelas de sus hijos".
En el paupérrimo barrio de Kangemi, en Nairobi, donde malviven más de 100.000 personas
En el paupérrimo barrio de Kangemi, en Nairobi, donde malviven más de 100.000 personas.Foto:EFE
Recordando el "derecho sagrado a las 'tres T', tierra, techo y trabajo", abogó por una "respetuosa integración urbana".

En un emotivo discurso, una de las vecinas del barrio pidió al papa que intercediese por los habitantes de Kangemi ante el Gobierno. "Las personas que viven en asentamientos informales en Kenya no tienen acceso al agua, a menudo está racionada, es de mala calidad o no se puede beber", lamentó Pamella Akwede.Además alabó los valores de la "resistencia" y la "solidaridad" en los barrios pobres, que la "sociedad opulenta, anestesiada por un consumo desenfrenado parece haber olvidado".
"Negar el agua a una familia con algún tipo de pretexto burocrático es una gran injusticia, sobre todo cuando se saca provecho de esa necesidad", dijo por su parte Francisco, advirtiendo que las personas son más importantes que "el dios del dinero".
Los pobres "tienen un lugar especial en mi vida y en mis decisiones", aseguró el líder de la Iglesia católica. "Estoy aquí porque quería que supiesen que sus alegrías y esperanzas, sus miedos y aflicciones no me son indiferentes".
Agencias AFP y DPA
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